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El aprendizaje en la cesta

Si nos decidiéramos a calcular el total de tiempo que una paloma pasa dentro de la cesta para llegar al punto de suelta durante la temporada comprobaríamos que prácticamente  es el mismo que el tiempo empleado en el vuelo de retorno.

el aprendizaje en la cesta

El aprendizaje en la cesta

De la misma manera que  educamos a los jóvenes pichones  con sueltas para que desarrollen o ejerciten su sistema de orientación, también es necesario enseñarlos y educarlos a aprender a vivir en la jaula.
El motivo de este aprendizaje es para que se habitúen a estar en ella, aprendan a tomar el alimento y el agua, que comprendan por qué están allí y que sepan lo que les espera cuando se abra la puerta.
La paloma es un animal de hábitos y el aprendizaje en la jaula debe constituir un hábito más  en su vida cotidiana.
A las palomas no les perjudica las horas que están en la jaula. Les perjudica la poca adaptación a ella. Ya desde joven debe aprender a “estar” en la cesta. De forma que cuando son enjauladas ya sepan el desarrollo de los acontecimientos a partir de ese momento.
La condición y la motivación del ave se dan  por descontadas y con  respecto a la salud se presupone que es la óptima.
En  cuento a las reservas energéticas del ave éstas deben ser suficientes antes del enceste; es desde el palomar donde la paloma ya debe ir preparada. No se puede pretender esperar que la paloma se acabe de poner en forma durante el viaje. A pesar que algunas palomas con exceso de peso suelen acabar de ponerse al punto.
En los viajes a distancias largas, es conveniente que se efectúen paradas de descanso para llenar los bebederos y que las palomas beban. No es aconsejable que coman en éstas paradas intermitente porque entonces se debería esperar seis horas a que hayan digerido la comida. En caso contrario vomitan con el consiguiente desperdicio, riesgo de posibles contaminaciones y estrés inútil.

Suministro de comida

Los carbohidratos son la fuente de energía que activa el funcionamiento de las células, la actividad diaria y la primera hora de vuelo. El agua además de constituir una parte importante de las células forma parte de los fluidos que transportan los nutrientes a cada una de ellas. La primera parte del organismo que se resiente, si faltan algunos de estos dos elementos, son las células del cerebro y de los ojos. Órganos vitales que influyen en la orientación. La paloma que no ha tomado suficientes carbohidratos y no ha mantenido el valor hídrico en su cerebro y en sus ojos por falta de bebida no puede orientarse rápida y eficazmente.
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Como se ha hecho referencia anteriormente la paloma debe llegar el punto de la suelta con las reservas energéticas necesarias. Pero una paloma que tiene que participar en una competición y lleva más de veinticuatro horas sin comer debe tomar el alimento necesario para abastecerse de los carbohidratos que necesita para la actividad del día. Aunque esté todo el día en la cesta la paloma tiene un desgaste considerable de carbohidratos y de agua.

Las palomas ya acostumbradas a la cesta y con la cantidad adecuada de espacio vital deben encontrar la comida y la bebida sin problemas.
Los comederos deben llenarse lo suficiente para que las palomas coman todas.
El cuidador debe participar de esta vigilancia y observar que en general todas las palomas coman. Al final de la tarde antes de caer la noche debe retirar la comida pero mantener los bebederos llenos. Ya no tomarán mas alimento.
Dos horas antes de la suelta se procede a vaciar los bebederos.
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En  estudios e investigaciones efectuadas durante algunos años se ha podido constatar que una paloma en la cesta emplea de 85 a 110 Kcalorías  en veinticuatro horas durante el enceste y el transporte. Todo está en función de la temperatura, excitación, densidad de palomas en cada cesta y duración del mismo.

El no suministrar alimento durante las veinticuatro horas previas al enceste representa un consumo de estas calorías a costa de las reservas de energía previstas para el vuelo. En la práctica se traduce en una disminución de energía suficiente para cubrir 2 a 2h30’ horas de vuelo sin necesidad de emplear sus reservas
Para que esto no suceda en trayectos de mas de veinticuatro horas las palomas deben ser alimentadas  necesariamente.
La alimentación mas adecuada es a base de maíz.
Teóricamente con una ración por paloma cada veinticuatro horas de  25 gr. de maíz es suficiente. En la práctica la paloma se autorregula y suele tomar menor cantidad , sobre todo cuando hace calor. Una paloma que come en exceso más que las demás no está preparada para la competición. Es una paloma que no ha sido encestada correctamente. Lo mas probable es que esta paloma se pierda o llegue tarde.
Otra experiencia comprobada es que las palomas cuanto mas tiempo están en el punto de suelta mejor se orientan. Es lo que se denomina como pausa de adaptación y orientación.
En resumen, la paloma debe aprender a vivir en la cesta, que acabará siendo un hábito más en su vida cotidiana. La paloma debe ser encestada con las reservas energéticas necesarias para afrontar la suelta. Debe estar en forma y suficientemente motivada. En cada cesta debe enjaularse la cantidad de palomas que permitan el espacio vital adecuado. Resulta más eficaz que permanezcan más tiempo en el punto de suelta que en la carretera aunque sea haciendo pausas. Deben comer cuando estás sometidas a veinticuatro horas o más de cesta. De 10 a 12 horas antes de la suelta ya no deben tomar comida. El agua debe estar siempre a su disposición.

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