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Ornitosis y clamidiosis en palomas mensajeras

Ornitosis en palomas mensajeras

ornitosis en palomasÉsta enfermedad está producida por la bacteria Chlamydophila psittaci.
En un principio  esta enfermedad  – que puede afectar tanto a humanos como a todo tipo de aves – se denominó psitacosis, pues afectaba preferentemente a las aves psitácidas, como papagayos, cotorras, etc.,  adoptándose  posteriormente el término ornitosis para referirse a la enfermedad presente en otro tipo de  aves, como las palomas.

La familia Chlamydiaceae ha sido reclasificada por los científicos relativamente poco tiempo en 2 géneros: Chlamydia y Chlamydophila. En éste último se encuentra la especie Chlamydophila psittaci que agrupa a 6 serotipos aviares conocidos (a,b,c,d,e,f,g), siendo las palomas los hospedadores específicos del  serotipo de tipo B.
El término clamidiosis aún se emplea para designar las enfermedades producidas por especies de ambos géneros.

La Chlamydophila psittaci,  es una bacteria inmóvil y un  parásito intracelular forzado. Tiene una enorme capacidad para evitar al sistema inmune del organismo que la aloja, ocultando su metabolismo y protegiéndose en el interior de las células parasitadas. Llega incluso a dividirse cuando éstas células lo hacen para extenderse a las células  resultantes de dicha división.  Esto incrementa la presencia de casos asintomáticos que conforman fuentes de infección recurrente en el palomar durante años. Estos individuos asintomáticos acaban mostrando algún  síntomas únicamente bajo severas condiciones de estrés  como puedan ser la cría excesiva, la temporada de  competición, frío ó  calor excesivos, etc.

Modos de acceso al organismo

Los más típicos son los pulmones, sacos aéreos e intestinos.
La vía de infección y contagio más importante es el contacto con los aerosoles fruto  de deposiciones secas de aves o animales de granja, ya que naturalmente esta especie de Chlamydia desarrolla una forma de infección persistente en los intestinos.
Aunque también puede producirse a través del alimento o agua contaminados con excrementos de animales infectados y a través del pico  o la alimentación de los pichones por parte de sus padres si éstos son portadores.

Respuesta del organismo infectado e inmunidad

La respuesta del huésped está supeditada a su edad y sus niveles inmunitario, así como su estado  sanitario general. La inmunidad está indicada principalmente por los linfocitos T, responsables de coordinar la respuesta inmune celular.

Sintomatología

Los síntomas clínicos en cuanto a la gravedad de la infección son muy variables y dependen de la edad, nivel sanitario e inmunidad de cada paloma, así como de la cepa de Chlamydia que origine  la infección.
Además, no existen síntomas exclusivamente asociados a la ornitosis y la enfermedad puede confundirse fácilmente con otras infecciones bacterianas y virales comunes en cualquier palomar.
Suelen aparecer después de las primeras sueltas, con mayor frecuencia en concursos con lluvia y tiempo frío y principalmente en palomas menores de 1 año. Los más comunes en palomas son:
– Conjuntivitis lateral, conocida como “ojo húmedo”. Las palomas infectadas se rascan asiduamente la oreja, el ojo y la nariz en ese lado de la cabeza.
– Rinitis con secreción nasal.
– Las carúnculas pierden el color claro, para mostrarse sucias.
– Aparecen estornudos de manera exagerada y sacudidas de la cabeza,  en un intento de despejarse.
– La mucosa oral puede llegar a mostrarse excesivamente colorada o incluso azulada.
– La respiración se vuelve ruidosa. Cuando los pulmones y los sacos aéreos están infectados podemos observar que en estado de reposo las palomas respiran con el pico abierto.
– Inflamación intestinal que deriva en diarrea y delgadez que en los casos más graves puede conducir a la muerte del ave.

Zoonosis o transmisión al hombre

Pueden producirse casos de infección en humanos particularmente por la inhalación de polvo derivado de los excrementos secos, polvo acumulado en los palomares  o del polvo desprendido de las propias plumas de la paloma que se hayan manchado con restos infecciosos.
También puede transmitirse por picaduras causadas por aves infectadas (más común en psitácidas) o contacto directo con el pico del animal.
El contagio interhumano es posible, aunque muy poco frecuente.
El tiempo de evolución de la enfermedad se comprende entre 30 y 40 días.
La sintomatología descrita en casos de zoonosis comprende algunos tales como sudoración excesiva, fotofobia, ataxia (desorden de las funciones del sistema nervioso), náuseas y vómitos, diarrea, dolor abdominal, hemoptisis (expulsión de sangre al toser), epistaxis (hemorragia nasal) o  erupciones cutáneas entre otros.

Tratamiento

No existen vacunas comercializadas contra la clamidiosis aviar. Los intentos de producir vacunas han tenido un éxito escaso, y la mayoría se han basado en bacterias producidas mediante inactivación de suspensiones concentradas de clamidias.
El único medio actual de control son los antibióticos. Chlamydophila psittaci es sensible a varios de ellos, variando el elegido de un país a otro. La clorotetraciclina, doxiciclina, y otras tetraciclinas son las más utilizadas.
El tratamiento debe mantenerse durante largos períodos de tiempo. A menudo se recomiendan 45 días
para las aves domésticas, a fin de asegurar una completa erradicación del agente infeccioso.
Texto:  Carlos Padín Cores
Photo: “Palomas en buen estado de salud” Editorial Schober Verlags-GmbH